Pilar 1: la nutrición como medicina
«Los alimentos no son sólo calorías, sino información que interactúa con nuestros genes (nutrigenómica).»
Inflamación crónica silenciosa
La inflamación crónica de bajo grado es el motor subyacente de casi todas las enfermedades crónicas, incluyendo cardiopatías, diabetes, cáncer y alzheimer.
«Tu comida es tu termostato inflamatorio». Los alimentos ultra-procesados, azúcares y grasas trans «encienden» la inflamación; las frutas, verduras, y Omega-3 la «apagan»
«El 60% de tu cerebro es grasa.» Aliméntalo con la grasa correcta (pescado graso, nueces, semillas) para mejorar la concentración, memoria y reducir el riesgo de demencia.
Grasas saludable y cerebro
El Omega-3 (DHA/EPA) es fundamental. Estudios demuestran que una ingesta adecuada mejora la fluidez de las membranas celulares, impactando positivamente en el estado de ánimo y la función cognitiva.
Salud intestinal (microbiota)
El intestino humano alberga un ecosistema microbiano extremadamente numeroso (del orden de hasta 100 billones microorganismos). La diversidad y composición de la microbiota, moduladas por la ingesta de fibra y polifenoles, se asocian de forma consistente con la regulación de la respuesta inmune, la inflamación crónica de bajo grado, el metabolismo energético (incluida la regulación del peso) y la comunicación bidireccional con el sistema nervioso central (eje intestino-cerebro).
«Tienes un segundo cerebro en tu vientre.» Alimentar a los microorganismos correctos con prebióticos y fibra es crucial para una digestión óptima y puede contribuir a mejorar los síntomas de estrés, ansiedad o depresión.
«Come con sabiduría ancestral.» No necesitas una dieta de moda; un patrón de alimentación basado en el consumo de alimentos integrales, verduras, frutas, aceite de oliva virgen extra, legumbres, pescado y marisco, lácteos fermentados y huevos es una receta probada para una longevidad saludable.
Patrones dietéticos (dieta mediterránea)
La adhesión a un patrón dietético como la Dieta Mediterránea se ha correlacionado con una reducción del 30% en el riesgo de eventos cardiovasculares graves (estudio PREDIMED).
