Pilar 1: la nutrición como medicina

«Los alimentos no son sólo calorías, sino información que interactúa con nuestros genes (nutrigenómica).»

La inflamación crónica de bajo grado es el motor subyacente de casi todas las enfermedades crónicas, incluyendo cardiopatías, diabetes, cáncer y alzheimer.

El Omega-3 (DHA/EPA) es fundamental. Estudios demuestran que una ingesta adecuada mejora la fluidez de las membranas celulares, impactando positivamente en el estado de ánimo y la función cognitiva.

El intestino humano alberga un ecosistema microbiano extremadamente numeroso (del orden de hasta 100 billones microorganismos). La diversidad y composición de la microbiota, moduladas por la ingesta de fibra y polifenoles, se asocian de forma consistente con la regulación de la respuesta inmune, la inflamación crónica de bajo grado, el metabolismo energético (incluida la regulación del peso) y la comunicación bidireccional con el sistema nervioso central (eje intestino-cerebro).

La adhesión a un patrón dietético como la Dieta Mediterránea se ha correlacionado con una reducción del 30% en el riesgo de eventos cardiovasculares graves (estudio PREDIMED).